Animate a vivir un atardecer en Tandil

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Desde un cerro la naturaleza invita a jugar con la imaginación. Con los ojos entreabiertos y un valle reflejándose en nuestra pupila se presenta ante nosotros la mágica ciudad serrana. Estamos ahí, siendo parte de un atardecer, buscando impregnarnos de aromas, colores, sabores para salir a recorrerla con todos los sentidos a flor de piel.

Así se despliega este destino entre sensaciones, silencios, naturaleza, encuentros, música, misterios y espacios únicos por descubrir. Solo quienes se dan la oportunidad pueden adueñarse de una parte única de este lugar. La magia se estampa en cada paisaje recorrido, cada plaza o parque tiene un banco que lo estará esperando bajo la sombra de los árboles, invitándolo a conocer desde otro ángulo esta increíble ciudad, Tandil, que significa nada menos que Latir.

El Centinela, La Movediza, El Cerrito, El Cristo de las Sierras, El Calvario y otros tantos puntos estratégicos lo estarán esperando para vivir una puesta de sol, tomar unos mates y sentir que la ciudad está diseñada para el visitante.

Si busca tener un día tallado de diferencias lo ideal es llegar hasta la Senda de Las Animas,  que no solo es muy conocida por su historia, impregnada de leyendas sino que es punto clave para mirar cómo se tiñe el cielo de colores mientras llega el atardecer. La misma recorre 6, 2 kilómetros entre caminos zigzagueantes donde podrá sumergirse en bicicleta o caminando en diversos escenarios naturales que se distinguen notablemente de los demás paseos. Una cueva lo sorprenderá, como así también largas pircas y ruinas de viviendas que datan del siglo XVIII. Allí la noche lo puede sorprender e invitarlo a observar un escenario salido de un cuento, una luna llena sobre los cerros acompañada de miles de estrellas que sólo en el cielo de Tandil puede experimentarse.

Para todas las actividades lo ideal es emprender el trekking de la mano de un guía de turismo, ya que son los sabios de los senderos, de los rincones ocultos y de las mejores vistas. Luego de una larga jornada, los tandilenses siempre invitan a degustar picadas y productos regionales que posicionan desde siempre al destino en un lugar privilegiado. La opción es muy tentadora: una comida al disco con aromas que se entremezclan en la naturaleza, o una parrillada entre risas y buena compañía. Las guitarreadas y los fogones en plena sierra son experiencias que el visitante no debe dejar de vivir.

El paseo de los Pioneros, otro encuentro con la naturaleza que es ideal para hacer en familia caminando o en auto, lo llevará hasta  un mirador que permite observar un extenso sector del cordón serrano. Durante 3,4 km el camino lo guía en un ambiente natural de unas 30 hectáreas casi sin alterar. Este recorrido surge como un espacio que revaloriza la memoria de los primeros habitantes de Tandil, incorporándolo al uso público.

Pero la localidad tiene mucho más para ofrecer a la hora de recreación: desde circuitos guiados, actividades de cuerda, aéreas, cabalgatas, trekking serrano, pesca, canotaje, mountain bike hasta actividades acuáticas.

¿Por qué Tandil? Porque además de todo esto, siempre en el centro de la ciudad hay un bar que lo estará esperando con una picada generosa y una cerveza bien fría. Y si desea una cena a la luz de la luna, todo confluye para que así sea.

A pocos kilómetros de la brutal ciudad, el paisaje serrano está dispuesto para ser vivido por los visitantes durante todo el año. Aunque la época estival es de pronto la especial para reencontrarse con un ambiente natural, pero muy cerca de casa. A un paso no más.

 

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